Hoy pido por mi Paraguay

Maberimo

Por mi pobre Patria, por mi Paraguay, tan rico y tan pobre. Por este país, vapuleado y vendido a manos de impíos que buscaron sólo su propio bienestar. Te pido por los obreros que reciben sus salarios atrasados y por aquellos que han perdido incluso el jornal por no haber trabajado. También por los campesinos que ven el fruto de su trabajo ofrecerse a un precio indigno mientras otros lucran a su costa. Por los pequeños industriales y fabricantes, Señor, que ven cerrar sus sueños y junto con ellos, el de empleados y sus familias que no pueden mantenerse si las persianas se bajan.

También acuérdate Señor, de los maestros cuyo trabajo está tan descalificado que pareciera una burla decir que la educación es importante en el Paraguay. No te olvides de los jóvenes. Jóvenes que hoy ven en los adultos la frustración y el desaliento. Que no desean el país que reciben en herencia, pues su futuro cada vez se encuentra más hipotecado. Que buscan su primer trabajo y no lo encuentran, y han debido dejar sus estudios porque en sus hogares necesitan de sus manos.

Mira, Señor, a los niños, todos los niños, especialmente los que crecen en la marginalidad y la pobreza, para quienes la delincuencia parece su única salida, porque el hambre y a miseria los rodean. Y a aquellos que la violencia y el desafecto los llevaron a ser violentos.

Ten compasión de las familias. Fíjate Señor lo difícil que se les hace seguir unidos, llegar a fin de mes, cuando la comida escasea o el salario no llega, y la desesperanza se contagia a los hijos. Bendice a las madres solas, a los padres desocupados, a los hijos huérfanos. Sé vos su Providencia y cuídalos como a los lirios del campo o a los pájaros del cielo.

Por último Señor, te pido por los que primero están a tu cuidado: los enfermos terminales, los abandonados, los que perdieron su dignidad viviendo de la basura, los sin techo, los que cayeron en las redes de la prostitución y la violencia, los que no tienen qué ponerse, los que tienen hambre o frío, los que son abusados, los que se mueren por falta de remedios, los que están presos, los que deberían estarlo, los inocentes que pagan los pecados ajenos. Escucha Señor mi súplica. Que tu compasión y tu misericordia recubran mi país.

Que tu amor llene tantos vacíos y nos devuelva la esperanza. Sólo Vos Señor podes obrar milagros. Porque a Vos, Señor, te pertenece esta Patria mía.

Amén.

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